CONTENCIÓN MECÁNICA

La contención mecánica (CM) es la aplicación, control y extracción de dispositivos de sujección mecánica utilizados para limitar la movilidad física como medida extrema para evitar daños al propio paciente, otras personas y al entorno físico que le rodea.

La contención mecánica es un último recurso terapéutico que se utiliza en situaciones extremas para garantizar la seguridad del paciente y del medio.

Un paciente es susceptible para aplicar la CM cuando las siguientes medidas no son eficaces:

Captura de pantalla 2015-03-05 a las 20.09.48Existen numerosos protocolos de contención mecánica, pero en general siguen estas directrices:

Facultativo:

  • Máximo responsable (indica o autoriza la medida)
  • Informa a pacientes y familiares
  • Decide su finalización
  • El facultativo valorará al paciente tras la contención lo antes posible

Enfermera/o:

  • Dirige la contención y coordinación
  • La indica en ausencia del facultativo (en un momento de emergencia puede iniciar la sujección pero en el mínimo tiempo posible debe comunicarlo al facultativo para que lo autorice por escrito)
  • Responsable del instrumental
  • Responsable de los cuidados y control posterior

Auxiliar de enfermería:

  • Coopera y participa en los cuidados
  • Participa en la CM
  • Se ocupa de la custodia y mantenimiento de los instrumentos de la contención

Celador/a

  • Colabora en la instauración de la contención y eventual transporte del paciente e instrumental

Personal de Seguridad

  • Puede ser requerido para colaborar con su presencia y/o intervención manual en la reducción del paciente

Antes de la iniciar la CM:

El/la psiquiatra debe valorar la conveniencia de su presencia durante la sujeción. La CM se realizará con un mínimo de 4 personas entre las que se encontrará una enfermera y 3 o 4 auxiliares. Una persona para cada miembro y es recomendable otra para la cabeza, de ahí que el personal óptimo sea de 5 personas.

Es necesario tener en cuenta que la sola presencia del grupo puede ser disuasoria para el paciente. Si, excepcionalmente, no es suficiente con el personal de la propia unidad, puede solicitarse el auxilio del personal de seguridad (policía, guardia de seguridad del centro hospitalario,…), aunque la función de éstos será sólo de apoyo con su presencia física.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA

  • Crear ambiente confortable. A ser posible en habitación cercana al control de enfermería
  • Explicar al paciente (y a familiares) que le procupararemos sus cuidados y le atenderemos
  • Se vigilarán los signos vitales mínimo c/ 8 horas
  • Controlar ingesta y eliminación por turno
  • Realizar cuidados propios del paciente encamado
  • Alejar del paciente cualquier tipo de objeto cortante o peligroso
  • Valorar al paciente, observando y registrando (cada 15 minutos):
    • Estado general
    • Actitud (agresivo, tranquilo…)
    • Valorar miembros sujetos y posible necesidad de rotación
    • Alteración del nivel de conciencia
    • Alteración de la percepción
    • Alteración del contenido y curso del pensamiento
    • Comunicación

 

LA CONTENCIÓN VERBAL COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA

En el transcurso de una crisis es necesario utilizar diferentes tipos de contención. Las fases lógicas de la contención serían:

Captura de pantalla 2014-08-28 a la(s) 18.09.53

La contención verbal es la primera pauta de actuación siempre que sea posible, siendo en ocasiones suficiente para prevenir la progresión agitación-agresividad-violencia.

Consiste en evitar que el paciente pase a la acción, a traves de la verbalización, y puede ser llevada a cabo por un enfermero/a o psiquiatra.

Es una medida terapéutica útil en aquellos casos en los que la pérdida de control es moderada (no total). Cuando las medidas de contención verbal son insuficientes para controlar la agitación, se debe mantener y/o complementar con otras medidas de contención.

OBJETIVOS:

  • Lograr una alianza terapéutica con el paciente.
  • Negociar situaciones terapéuticas.
  • “Enfriamiento” de la situación.
  • Disminuir la ansiedad, hostilidad y posible agresividad del paciente.
  • Potenciar el autocontrol, informar del carácter transitorio de la crisis que sufre.

PROCEDIMIENTO Y TÉCNICAS:

Pautas para mantener la seguridad del profesional, del paciente y de los que le rodean:

  • Recabar información sobre los antecedentes, situación clínica actual y tratamiento que recibe el paciente antes de entrar en contacto con él.
  • Asegurar una vía de salida tanto para el profesional como para el paciente (evitar que el paciente se interponga entre el profesional y la puerta).
  • No realizar esta intervención en solitario.

Medidas ambientales:

  • Invitar y conducir al paciente a un área privada donde poder hablar, si es posible.
  • Eliminar o reducir los estímulos provocadores de respuestas agresivas o violentas (exceso de luz, ruido…).
  • Sacar del entorno a las personas provocadoras que enfrente al paciente o lo irriten. A veces es conveniente introducir una figura de autoridad cuya presencia impida la realización de determinadas respuestas. En otros casos es preferible la presencia de alguna persona significativa para el paciente que le inspire confianza con el fin de disminuir a tensión y aliviar el temor.

Pautas de actuación:

  • Mostrar una actitud abierta, tranquila, que invite al diálogo.
  • Aproximarse al paciente de forma tranquila y respetuaosa.
  • Colocarse en una distancia mínima de seguridad (50 cm). Con personas tendentes a la violencia, aumentar 4 veces más la distancia.
  • Intentar estar a la misma altura, preferiblemente sentados.
  • No fijar la mirada en el paciente, pero tampoco evitarla.

Estrategias de comunicación:

  • Llamar al paciente por su nombre y hablar en voz calmada y baja.
  • Orientarlo en el lugar donde se encuentra y cuál es el papel del profesional de enfermería que le está atendiendo.
  • Realizar explicaciones sencillas y claras, repitiendo cuando sea necesario y contestando cualquier pregunta. (Recordar que las personas con niveles de ansiedad elevados pocas veces recuerdan lo que se les ha dicho).
  • Descubrir la fuente de su malestar.
  • De entrada, no abordar aspectos conflictivos.
  • Escuchar atentamente, dejando que exprese la irritación antes de responderle y sin intentar calmarle.
  • Evitar interpretaciones precoces.
  • Evitar las preguntas que puedan responderse con monosílabos. Evitar utilizar el ¿por qué?
  • Aceptar soluciones adecuándolas a las propuestas del propio paciente.
  • Facilitar respuestas desactivadores como relajación, técnicas de respiración…

Vigilar signos de alerta: tono de voz, tensión muscular, hiperactividad motora, agitación creciente, alucinaciones auditivas, amenazas paranoides…

Ante el riesgo de violencia inmediata:

  • Comunicar al paciente el comportamiento esperado: animar a que controle los impulsos violentos.
  • Advertir al paciente que la violencia no es aceptable.
  • Proponerle la resolución del problema por la vía del diálogo.
  • Hacerle entender que no se rechaza al paciente, sino su conducta.
  • No buscar la confrontación de ideas, razones… sino alianzas sencillas que lo tranquilicen. Si el paciente está delirando no entrar en que sus ideas son falsas, sino en que sabemos que sufre y queremos ayudarle.
  • Establecer límites, explicándole de forma clara y concreta para que no lo malinterprete. Cumplir el límite.
  • Ofrecer tratamiento farmacológico.
  • Informarle de que se recurrirá a contención mecánica si es preciso.
  • Hacer una exhibición de fuerza: que el paciente vea al personal sanitario y de seguridad si es preciso.

NUNCA SE DEBE HACER:

  • Negarse a escuchar.
  • Avergonzar a la persona por su mal comportamiento.
  • Emitir juicios de valor.
  • Continuar la confrontación a gritos y en un área pública.
  • Aumentar el tono de voz para hacernos oír.
  • Continuar la negociación habiendo comprobado que no se poseen las habilidades necesarias o que el paciente nos rechaza.
  • Ofrecer la medicación “para que esté más tranquilo”, lo que provoca más hostilidad. En su lugar: “para ver las cosas de forma más relajada”, “no pasar este momento tan desagradable sin apoyo”, “disminuir el nivel de tensión y encontrarse psicológicamente mejor”.
  • Realizar promesas que no se pueden cumplir.

Comprobar la efectividad de la contención verbal a través de las respuestas del paciente, si no se puede controlar la situación proceder a otro tipo de intervención y pedir ayuda.

Protocolo de contención de movimientos de pacientes.